Una joven de 27 años entró a un centro estético del Alto Manhattan buscando frenar el paso del tiempo y nunca logró regresar a su casa. El caso dio un giro penal de máxima gravedad tras la confirmación judicial de que el médico dominicano Luis Rojas Cabrera enfrenta cargos de homicidio por la muerte de Elizabeth Baron. La paciente colapsó tras recibir una infusión intravenosa de nicotinamida adenina dinucleótido (NAD+), una sustancia comercializada sin rigor clínico como tratamiento antienvejecimiento celular.
La intervención se realizó en las instalaciones del Bereshit Lifestyle Center, un establecimiento privado ubicado sobre la avenida Saint Nicholas en Washington Heights, un sector neurálgico para la diáspora quisqueyana en la Gran Manzana. Baron acudió al lugar con el propósito de revitalizar su organismo mediante sueroterapia. Minutos después de iniciar la aplicación del compuesto químico por vía sanguínea, la mujer sufrió convulsiones severas, dificultades respiratorias críticas y un paro cardiorrespiratorio que obligó a su traslado de emergencia al hospital, donde los médicos certificaron su deceso horas más tarde.
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Las irregularidades detrás de los permisos profesionales en Manhattan
Rojas Cabrera, de 55 años, atendía a pacientes en territorio neoyorquino amparado únicamente por una licencia comercial de esteticista. De acuerdo con las actas del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), el sospechoso carecía por completo de autorización legal para ejercer la medicina general o administrar fármacos controlados por vía intravenosa dentro de la jurisdicción del estado de Nueva York.
Aunque el profesional mantenía en trámite la homologación de sus credenciales ante el Departamento de Educación del Estado de Nueva York —entidad reguladora de las profesiones sanitarias—, la ley prohíbe taxativamente la ejecución de actos médicos invasivos antes de obtener la licencia oficial. Informes publicados por el diario The New York Post revelan que Rojas Cabrera admitió durante su arresto inicial poseer un título de médico en República Dominicana y una credencial de asistente médico en Puerto Rico, documentos que no tienen validez legal automática para operar de forma independiente en Nueva York.
La acusación fiscal se endureció notablemente tras los resultados de la autopsia realizada por la Oficina del Médico Forense de la Ciudad de Nueva York, que determinó que la muerte de Baron fue consecuencia directa de la administración negligente de la sustancia intravenosa.
El auge descontrolado de las terapias antienvejecimiento sin supervisión
El compuesto suministrado, conocido popularmente en spas urbanos como suero de NAD+, corresponde a una coenzima presente en todas las células vivas vinculada al metabolismo energético y la reparación del ADN. En años recientes, múltiples clínicas no reguladas han promovido estas infusiones bajo promesas de regeneración biológica, mejora cognitiva y reversión del desgaste físico, evadiendo los protocolos exigidos por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
La Fiscalía de Distrito de Nueva York sostiene que el imputado actuó con desprecio absoluto por la vida humana al realizar un procedimiento farmacológico complejo en un entorno no hospitalario y sin el respaldo legal obligatorio.
El proceso penal contra Rojas Cabrera ante los tribunales
En una primera instancia ante el Tribunal Penal del Bronx, la justicia procesó a Rojas Cabrera por imprudencia temeraria y ejercicio ilegal de una profesión médica. El agravamiento de la carátula judicial a homicidio responde a la acumulación de pruebas forenses y testimoniales recopiladas por los detectives de homicidios del NYPD.
Las autoridades mantienen bajo estricto peritaje los lotes de sustancias incautadas dentro del Bereshit Lifestyle Center, con el fin de rastrear la procedencia exacta de los viales de NAD+ y verificar si el producto contenía adulteraciones o contaminantes químicos adicionales.
La defensa del galeno alega que la muerte de la joven respondió a una reacción anafiláctica imprevista, argumento que los fiscales desestiman ante la ilegalidad operativa del centro. Rojas Cabrera permanece bajo custodia de las autoridades a la espera de su próxima audiencia formal en la Corte Suprema estatal, donde se definirá la fianza y el calendario de un juicio que amenaza con sentar un precedente severo para los negocios estéticos clandestinos en la ciudad.
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