Capturan en Punta Cana a un español requerido por la justicia europea tras esconderse en el este dominicano bajo una fachada de lujos y negocios opacos. El ciudadano Jonathan Yera Pozo, de 41 años, cayó en manos de agentes antinarcóticos mientras dormía en una villa turística de La Altagracia, cercada por un despliegue internacional que no le dejó margen de maniobra.
El operativo formó parte de la operación internacional "Fast Lap", una ofensiva simultánea que llevó a cabo 38 allanamientos en varios países para desmantelar una red dedicada al tráfico ilícito de sustancias controladas y al blanqueo de capitales a gran escala.
La DNCD ejecutó la orden emitida por la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana, en respuesta al reclamo formal de extradición dictado por los tribunales de Madrid.
Criptomonedas y autos de lujo incautados en la villa
En la propiedad allanada en el distrito municipal de Punta Cana, los fiscales encontraron un esquema patrimonial sofisticado diseñado para ocultar dinero ilícito.
Los agentes incautaron tres billeteras frías para criptomonedas de la marca Ledger, dispositivos de almacenamiento seguro que el sospechoso presuntamente utilizaba para mover fondos digitales fuera del radar de los bancos centrales. En los parqueos de la residencia fue decomisada una yipeta Mercedes-Benz GLS 580 4Matic, valorada en más de cien mil dólares, junto con matrículas, certificados de títulos inmobiliarios y carpetas repletas de contratos de préstamos, bajo sospecha.
También ocuparon siete relojes de alta gama de firmas exclusivas como Richard Mille, Hublot y Rolex, piezas de joyería fina, computadoras MacBook Air, tabletas y teléfonos satelitales. En efectivo, los fiscales contabilizaron US$11,500 y RD$79,815 en billetes de diversas denominaciones.
Ofensiva coordinada con agencias de Europa y Estados Unidos
La caída de Yera Pozo no fue casualidad ni un golpe aislado de la policía local. Detrás del cerco actuaron equipos de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA), la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil española, la Policía Nacional de España y analistas de Europol, integrados a la Red Mundial de Información sobre Drogas (GDIN).
De acuerdo con el reporte oficial del Ministerio Público de la República Dominicana, las investigaciones señalan al detenido como el cabecilla de una estructura transatlántica que movía cargamentos marítimos hacia puertos de la península ibérica, utilizando el Caribe como puente logístico y refugio de capitales.
Las autoridades españolas llevaban más de un año rastreando las transferencias y los desplazamientos del fugitivo, quien se movía entre complejos residenciales cerrados, con estricta seguridad privada, para evitar su identificación.
