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Citaciones del DOJ a la Fed: El choque entre Trump y Powell

A Trump se le zafó un "yo no sé de eso" y que nadie en Washington se termina de tragar. Las citaciones del DOJ a la Reserva Federal no son un trámite administrativo cualquiera; es el sonido de un choque de trenes que se venía a venir desde que el presidente empezó a tuitear sobre las tasas de interés. Jerome Powell soltó la bomba el domingo: el Departamento de Justicia está usando una investigación sobre remodelaciones de edificios para apretarle las tuercas al banco central. Es una jugada sucia, o al menos así se siente en los pasillos del Fed, donde creen que esto no es por cemento y varilla, sino por el precio del dinero.

La vaina está fea porque Powell no se quedó callado. Dijo clarito que nadie está por encima de la ley, pero que esto es un intento desesperado de la administración para doblarle el brazo. Trump, con su estilo de siempre, le tiró por la cabeza a NBC News que Powell "no es muy bueno construyendo edificios" y que las tasas están demasiado altas. Ahí está el detalle. El presidente niega que las citaciones del DOJ tengan que ver con la política monetaria, pero en la misma frase te dice que lo que debería presionar a Powell es la realidad económica. Es un mensaje contradictorio que deja a todo el mundo rascándose la cabeza.

¿Desde cuándo al Departamento de Justicia le importa tanto si una oficina quedó más bonita o más cara de la cuenta? Lo que se comenta tras bastidores es que el expediente de las renovaciones es la excusa perfecta para entrar a las entrañas del Fed. Powell insiste en que las amenazas de cargos criminales son la "consecuencia" de no hacerle caso al jefe de la Casa Blanca. Si el Fed baja las tasas porque Trump lo pide, pierde su razón de ser. Si no las baja, parece que le van a buscar la vuelta por cualquier esquina legal.

La reacción no se hizo esperar y vino desde su propio bando. Thom Tillis, que se sienta en el Comité Bancario, ya puso el huevo en el medio del patio: no va a votar por ningún nominado de Trump para la Reserva Federal hasta que este reparto se aclare. Eso tranca el juego por completo. Si el plan era sacar a Powell y poner a alguien más dócil, ahora tienen un muro en el Senado que no va a ser fácil de saltar. La independencia del banco central, esa que dicen que es sagrada, se está desmoronando frente a nuestros ojos.

Es un juego de poder donde el mercado está mirando de reojo, esperando a ver quién parpadea primero. Trump dice que es "el público" quien presiona a Powell porque las tasas altas le están dando duro a la gente, pero la realidad es que el uso del aparato judicial para auditar una entidad independiente huele a quemado desde lejos. No es solo un lío de leyes, es una guerra de nervios donde las citaciones del DOJ funcionan como un mensaje de texto que dice "sabemos dónde vives".

Lo que nadie explica es cómo una investigación por infraestructura termina siendo el centro de la política económica del país. Mientras Powell habla de principios, Trump habla de resultados. El problema es que, en medio de este toma y daca, la confianza en el sistema financiero se puede ir a pique. Si cada vez que un presidente no está de acuerdo con el costo de los préstamos va a mandar a los fiscales a revisar los contratos de pintura de los edificios, entonces ya no tenemos una Reserva Federal, tenemos un departamento más del gobierno.

¿Qué sigue ahora? Tillis ya marcó territorio y eso deja a la administración en una posición incómoda. No pueden avanzar con nuevos nombramientos si no resuelven el lío legal que ellos mismos, supuestamente, no saben cómo empezó. El ambiente en Washington está que pica, y la pregunta que queda en el aire es si Powell aguantará el tipo o si el peso de una posible acusación criminal, por absurda que suene la causa, terminará por forzar su salida antes de tiempo.

Fuente: NBC News


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