DNCD incauta 172 láminas de presunta cocaína en cajas de cocos en los patios del Puerto Multimodal Caucedo, desbaratando un cargamento que pretendía cruzar el océano Atlántico camuflado como una exportación agrícola común. Las tapas de cartón estaban repletas de droga prensada.
El hallazgo se produjo este martes en el municipio de Boca Chica durante las inspecciones de contenedores en tránsito.
Fueron 59 las cajas contaminadas. Los agentes antinarcóticos, acompañados por fiscales del Ministerio Público y técnicos de la Dirección General de Aduanas, detectaron irregularidades en el grosor y el peso del embalaje de cocos secos.
Al rasgar las capas superiores, aparecieron láminas rectangulares distribuidas en grupos de dos, tres y cuatro unidades por envase, sumando 172 paquetes finos preparados con precisión industrial.
De acuerdo con el manifiesto de carga verificado por la DNCD, el contenedor tenía salida programada desde Caucedo con escala en el puerto de Róterdam, Países Bajos, y destino final consignado en España.
Un ingenio artesanal diseñado para burlar escáneres y perros adiestrados en los muelles.
La inspección canina que reventó el camuflaje
Los reportes de inteligencia marítima marcaron el furgón como sospechoso antes de que las grúas lo cargaran en el buque mercante.
Al abrir las compuertas de acero, los ejemplares de la unidad canina K-9 cambiaron de conducta de inmediato al olfatear las primeras estibas de frutas tropicales. Los inspectores bajaron las cajas una por una para revisarlas bajo luz directa.
A simple vista parecía un embarque corriente de frutos secos del campo dominicano.
La trampa estaba prensada en el corazón del cartón corrugado. La red de narcotráfico diseñó compartimentos milimétricos en los que introdujeron la sustancia blanca pulverizada, sellando los bordes con pegamento caliente para evitar olores y disimular el bulto.
El método requirió talleres clandestinos de empaque previo al despacho portuario.
El análisis químico en el laboratorio forense
Los agentes embalaron las 172 piezas y las sellaron en bolsas plásticas de custodia bajo la supervisión de un fiscal adjunto.
El cargamento completo fue transferido a la sede del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) en el Distrito Nacional. En esos laboratorios los peritos químicos certificarán el peso neto en kilogramos y el grado de pureza de la cocaína, datos indispensables para sustentar el expediente penal.
Militares de las agencias de inteligencia de las Fuerzas Armadas custodian los registros de la empresa exportadora que figura en la factura comercial.
El Ministerio Público rastrea el origen de los cocos para determinar en qué finca o centro de acopio de la provincia o del interior se prepararon los paquetes adulterados.
Los investigadores interrogan a choferes de camión y despachadores de aduana que participaron en el traslado de la furgoneta desde el almacén de origen hasta la terminal marítima.
Las autoridades dominicanas cruzaron notificaciones con la policía portuaria de Róterdam para identificar a los receptores que esperaban la mercancía en suelo europeo.
