Rep.Dom.- En un ambiente cargado por la preocupación social ante recientes actos de violencia que han tocado de cerca a la ciudadanía, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, ha salido al frente para defender la veracidad de las cifras oficiales sobre criminalidad en la República Dominicana. Su mensaje fue claro y directo: las estadísticas no mienten y, sobre todo, "los muertos no se esconden".
Esta afirmación contundente busca calmar las aguas y reafirmar la confianza en los datos que maneja el gobierno, los cuales muestran una tendencia a la baja en uno de los indicadores más sensibles para la población: la tasa de homicidios.
La defensa de las cifras oficiales
Durante la reunión semanal de la Fuerza de Tarea Conjunta, un encuentro clave para el seguimiento de las estrategias de seguridad, la ministra Raful detalló el panorama numérico. Según explicó, la tasa de homicidios ha experimentado una reducción constante en los últimos años. De un 12.29 por cada 100,000 habitantes que se registró en 2023, la cifra descendió a 9.96 en 2024, para situarse actualmente en un 8.2.
Para quienes dudan de la veracidad de estos números, la funcionaria explicó el riguroso proceso de registro. “No hay forma de ocultarlos dentro del sistema”, aseguró. Cada caso, sin excepción, es documentado por un tridente institucional: la Policía Nacional, el Ministerio Público y el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF). Este cruce de información garantiza, según Raful, que las estadísticas de homicidios sean transparentes y sirvan como una herramienta fundamental para diseñar políticas de prevención más efectivas.
El objetivo final, recalcó, es ambicioso pero necesario. "Nuestra meta es que no haya ni un solo homicidio", expresó, subrayando que los esfuerzos conjuntos en prevención y la intervención en puntos críticos, como el control del expendio de bebidas alcohólicas, son parte de esa estrategia integral.
A pesar del optimismo en las cifras generales, la ministra fue confrontada con una realidad que duele y alarma: los recientes casos de feminicidios, algunos de ellos perpetrados por miembros de la propia Policía Nacional. Raful no esquivó el tema y reconoció la gravedad del problema, pero amplió el foco de la responsabilidad.
"No se trata solo de la Policía", sostuvo. Para la ministra, la raíz del problema es mucho más profunda y cultural. “Tenemos que educar a todo el pueblo dominicano en la tolerancia y el respeto a la dignidad humana. Cada vez que una mujer es agredida, no importa si fue por un civil o un agente, estamos fallando como sociedad”.
Medidas y prevención dentro del cuerpo policial
Ante la implicación de agentes en estos hechos, Faride Raful indicó que se están aplicando medidas disciplinarias firmes. Un miembro de la policía implicado en un caso de violencia enfrenta la suspensión de sus funciones, una investigación inmediata y, de manera crucial, el retiro de su arma de reglamento.
Paralelamente, la Dirección de Sanidad Policial está desplegando un programa de evaluaciones psicológicas y charlas preventivas a nivel nacional. La intención es formar a los agentes no solo en tácticas de combate al crimen, sino también en gestión emocional y respeto, buscando atajar el problema desde adentro y mejorar la seguridad ciudadana.
El balance semanal no solo se centró en los homicidios. También se informó sobre una notable disminución en los robos denunciados. Comparando julio de 2023 con lo que va de 2025, las denuncias han bajado en más de 8,800 casos, un dato que refuerza la narrativa de una mejoría general en la seguridad.
El encuentro también contó con la presencia de la Red Interamericana de Desarrollo y Profesionalización Policial (RedPol), un organismo de la OEA. La colaboración con entidades internacionales busca fortalecer las capacidades de la policía local, con entrenamientos especializados como el que se desarrolla actualmente en Santiago.
Fuente: De Ultimo Minuto
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