Feria del Libro movilizó RD$97,4 millones en ventas y atrajo a más de 714 mil personas a los pabellones de la Plaza de la Cultura. Las cajas registradoras de los libreros no pararon de timbrar durante diez jornadas que desafiaron el pronóstico de apatía lectora en República Dominicana. La cifra preliminar de transacciones y el flujo de 714,322 asistentes marcan un balance comercial sin precedentes para el encuentro cultural más concurrido del Caribe.
La multitud desbordó los pasillos desde la primera mañana hasta la clausura dominical.
El Ministerio de Cultura presentó los balances preliminares de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo (FILSD 2026), evento que reunió a editoriales locales, delegaciones extranjeras y distribuidores independientes en el corazón de la capital. La convocatoria combinó la venta de novedades literarias con talleres escolares, conferencias y exhibiciones multimedia, dinamizando la industria del libro en un momento en el que el comercio impreso enfrenta la constante competencia digital.
Balance financiero y flujo comercial en la Plaza de la Cultura
El reporte oficial documentado por Noticias SIN establece que los ingresos directos por la venta de ejemplares alcanzaron exactamente RD$97.4 millones, superando los registros de años recientes.
Librerías tradicionales y sellos universitarios reportaron agotamiento de inventario en géneros de narrativa contemporánea, literatura infantil, historia dominicana y textos escolares. El pabellón dedicado a Panamá, como país invitado de honor, y el espacio consagrado al ensayista y poeta dominicano José Mármol concentraron una porción representativa de las visitas guiadas.
Familias enteras llegaron desde distintos puntos del país en excursiones organizadas para adquirir material bibliográfico a precios de descuento ferial.
Los pasillos techados de la Feria del Libro mantuvieron actividad continua pese a las variaciones climáticas en la capital, registrando colas prolongadas frente a los módulos de cómics, tecnología y literatura juvenil. Las transacciones de RD$97,4 millones en ventas demuestran que el consumo directo de obras en físico todavía conserva un público fiel dispuesto a comprar cuando la oferta editorial se concentra en un mismo recinto.
El despliegue contó con controles de seguridad perimetrales, áreas gastronómicas y estaciones de primeros auxilios que facilitaron la permanencia de miles de visitantes por turno.
Dinamización de la industria editorial independiente
Los pequeños editores dominicanos obtuvieron un respiro financiero crucial durante la jornada ferial. Muchas casas editoriales locales dependen casi exclusivamente de esta vitrina anual para colocar sus tirajes sin intermediarios abusivos ni márgenes leoninos de distribución comercial.
La presencia de delegaciones caribeñas y centroamericanas permitió, además, acuerdos directos de coedición e intercambio de derechos de autor con sellos locales. Este intercambio comercial inyecta liquidez inmediata a autores noveles que autoeditan sus obras y logran recuperar los costos de imprenta directamente de las manos del lector.
