Un fugitivo buscado por RD terminó detenido en Barcelona tras burlar controles migratorios y esconderse en suelo europeo para evadir una condena de 30 años de cárcel.
Agentes del grupo especializado en fugitivos de la Policía Nacional española le pusieron las esposas en plena vía pública. El hombre cargaba con una orden internacional de detención emitida por tribunales dominicanos que no le dio tregua.
El expediente abierto en Santo Domingo pesa toneladas. De acuerdo con el reporte oficial de La Vanguardia, el prófugo bajó de un vehículo en territorio dominicano y abrió fuego a quemarropa contra dos personas.
Una de las víctimas murió al instante en el pavimento. La otra quedó debatiéndose entre la vida y la muerte en una sala de emergencias con impactos en zonas vitales. Con la sangre todavía fresca en la escena, el agresor preparó maletas, compró pasajes y voló rumbo a España pensando que la distancia borraría el plomo.
Se equivocó por completo.
La pista que reventó su escondite catalán
El sospechoso eligió Cataluña como madriguera clandestina. Vivía con perfil bajo, cambiando de rutinas y cuidando cada paso para no llamar la atención de las patrullas locales.
Cruzaron datos desde Santo Domingo. Los investigadores dominicanos de la OCN-Interpol alertaron a sus pares en Madrid sobre los posibles puntos de apoyo del fugitivo en la península. Tras varias jornadas de vigilancia discreta, los oficiales del Grupo de Fugitivos confirmaron su identidad real y montaron el operativo de captura sin darle margen para correr.
La vida en fuga sale cara, y el tiempo siempre juega a favor de quien persigue.
El camino directo hacia la cárcel criolla
El arrestado pasó de inmediato a disposición del juzgado de guardia en la Ciudad Condal. La Audiencia Nacional española asumió el control del expediente para tramitar la entrega formal que exige el Ministerio Público dominicano.
No hay escapatoria técnica en el papel. El tratado bilateral entre ambas naciones agiliza los reclamos por delitos de sangre castigados con la pena máxima en el Código Penal dominicano. En el Palacio de Justicia de Ciudad Nueva, los fiscales preparan las pruebas periciales y testimoniales para cuando el imputado pise la pista del Aeropuerto Internacional de Las Américas, escoltado por agentes federales.
Los defensores del detenido intentarán frenar la orden alegando arraigo en España o fallas de forma en la notificación roja.
Ante un asesinato premeditado con un sobreviviente como testigo presencial, los jueces españoles suelen desestimar las trabas dilatorias. La justicia dominicana mantiene la solicitud en curso y espera la resolución de Madrid para enviar la custodia policial que traerá al acusado de regreso al banquillo.
