Juan Carlos Ávila y su traslado a base militar concentran este miércoles la denuncia de su madre, Yesenia María Espaillat, quien afirmó que el joven dominicano, en servicio militar en Rusia, sería movido hoy desde el hospital donde permanece ingresado hacia una instalación desde donde partiría al frente de batalla, pese a sus heridas y a que todavía no puede caminar.
Espaillat contó que apenas ayer le retiraron a su hijo los puntos de las piernas. «Mi hijo no puede ni siquiera caminar. ¿Cómo se va a defender?», expresó la mujer en la entrevista publicada por Diario Libre, con temor de que vuelva a resultar herido si lo devuelven al combate. Ella se enteró del posible movimiento por una publicación en la cuenta de Instagram de otro de sus hijos y desconoce la ubicación exacta de esa base.
El nombre de Juan Carlos Ávila ya había ocupado titulares el 17 de octubre, cuando, herido por segunda vez, pidió ayuda para regresar al país. Lo nuevo once días después es la inminencia del traslado: la familia habla de una salida fijada para hoy, sin un informe médico reciente que detalle las lesiones ni una evaluación que establezca si está en condiciones de reincorporarse al servicio.
De pedir ayuda a enfrentar un traslado inmediato
La Cancillería dominicana identificó al menos a 30 dominicanos que se encuentran en territorio ruso en combate, dentro de la guerra entre Rusia y Ucrania. Algunos alegaron haber sido engañados con contratos de trabajo, mientras otros afirmaron que sabían a lo que iban y rechazaron la versión del engaño. El Ministerio de Relaciones Exteriores anunció también un equipo legal para asesorar sobre cómo actuar ante esa situación.
Ese telón de fondo explica la tensión de la familia. El caso de Ávila Espaillat arrastra un contrato militar firmado en Rusia, dato que la propia Cancillería puso por escrito en octubre y que limita el margen de gestión del Estado dominicano. Aun con ese límite, la madre sostiene que la firma no debería impedir una evaluación médica seria antes de cualquier movimiento hacia una base.
La baja militar que la familia considera procedente
Espaillat aseguró que representantes vinculados a las gestiones diplomáticas le informaron que su hijo reúne las condiciones para solicitar la baja militar por su estado de salud. Identificó entre ellos a un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores al que llamó Miguel y a una representante que daba seguimiento al caso en Moscú.
Esa representante envió por correo electrónico un documento dirigido a Juan Carlos para que lo entregara a sus superiores militares. La madre afirmó que le pidió a su hijo no entregarlo, por temor a las posibles consecuencias, y cuestionó que nadie le informara de acercamientos directos con los mandos rusos para exponer la condición médica del joven. Tras la primera herida, ella sí recibió un diagnóstico con los procedimientos realizados; esta vez no tiene un documento parecido.
El poder notarial y las llamadas sin respuesta
La representante de la embajada dominicana en Rusia le solicitó un poder notarial para gestionar el caso. Espaillat relató que tramitó el documento ante un notario público y lo remitió, pero que, pese a sus llamadas y mensajes reiterados, no recibió información sobre avances concretos. Cuando obtuvo respuesta, le recordaron que su hijo había firmado un contrato militar.
«Yo exijo que me den respuesta, que me digan qué hicieron y qué van a hacer con respecto a mi hijo», reclamó la madre, quien pidió a las autoridades explicar las medidas adoptadas para gestionar la salida de Juan Carlos del servicio militar y facilitar su regreso. Su petición se extendió a otras madres dominicanas que esperan noticias de sus hijos en Rusia, mientras ella desconocía si las autoridades rusas recibieron una solicitud formal sobre la condición médica de su hijo o si adoptaron una decisión sobre el traslado.
Fuente: Dominicana al Día
Foto: Dominicana al Día
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