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La historia del príncipe que lleva 20 años durmiendo

En un silencioso pabellón de la ciudad médica rey abdulaziz en riad, el tiempo parece haberse detenido. Allí, rodeado de máquinas que respiran y se alimentan por él, yace el príncipe al-waleed bin khaled bin talal. Conocido mundialmente como el “príncipe durmiente”, su vida transcurre suspendida en un estado vegetativo desde el año 2005, una vigilia silenciosa que ya supera las dos décadas y que pone a prueba los límites de la fe y la medicina.

La historia de al-waleed es la de una promesa truncada. Nacido en 1989, formaba parte de una de las familias más influyentes del mundo, como bisnieto del rey abdulaziz al saud, el hombre que unificó las tribus de la península para fundar arabia saudita en 1932. Su linaje, sin embargo, no era el tradicionalmente aferrado al poder central, sino uno con matices de modernidad y convicción religiosa.

Un linaje de príncipes reformistas

El abuelo del joven, el príncipe talal bin abdulaziz, fue una figura notablemente progresista para la estricta monarquía saudita. Educado en occidente, abogó por reformas constitucionales que le ganaron el apodo de “el príncipe rojo”, según reportes de the saudi times. Su padre, el príncipe khaled bin talal, también forma parte de esta línea real, más enfocada en convicciones ideológicas y religiosas que en la política directa.

Para el joven al-waleed, el camino parecía alejarse de los negocios o la política. De carácter reservado, fue enviado a londres para formarse en una prestigiosa academia militar, una ruta común para los jóvenes de la élite saudita. Era el año 2005 y tenía apenas dieciséis años. Nadie imaginaba que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.

El brutal accidente que congeló su juventud

Fue en las calles de londres donde ocurrió la tragedia. Mientras se desplazaba en un coche, el príncipe sufrió un gravísimo accidente automovilístico. Medios como the express tribune informaron que el impacto fue de una violencia tal que le provocó una hemorragia cerebral masiva y un traumatismo craneoencefálico devastador.

Los equipos médicos británicos actuaron de inmediato, pero el diagnóstico fue crítico desde el primer momento: pérdida total de la consciencia y un estado vegetativo persistente. Su familia lo repatrió de inmediato a arabia saudita, donde fue ingresado en el hospital militar más avanzado del país. Desde entonces, permanece conectado a un soporte vital intensivo que incluye un ventilador mecánico y alimentación por sonda. En términos clínicos, su condición es un coma considerado no reversible.

La fe de un padre contra todo pronóstico

Lo que siguió fue una batalla que trascendió la medicina. Basándose en protocolos internacionales, los doctores sugirieron retirar el soporte vital, al no existir esperanza de recuperación neurológica. Sin embargo, su padre se negó rotundamente. El príncipe khaled bin talal defendió su decisión con un argumento basado en una fe inquebrantable. “Si dios hubiera querido que muriera, estaría en su tumba ahora”, expresó en sus redes sociales, dejando claro que para él, mantener con vida a su hijo era un deber moral y espiritual.

Esta decisión transformó la habitación del hospital en un santuario de esperanza. A lo largo de los años, el estado del príncipe al-waleed bin khaled bin talal se ha mantenido estable en sus funciones vitales básicas, pero sin avances neurológicos reales.

Un leve movimiento que recorrió el mundo

A pesar del sombrío panorama, en 2019 una noticia reavivó la esperanza de la familia y de miles de seguidores. Se reportaron pequeños gestos motores, como leves movimientos de los dedos y giros de cabeza. The saudi times informó sobre estos eventos, que aunque fueron interpretados como respuestas mínimas sin un cambio real en su estado de coma, fueron suficientes para alimentar la fe de sus seres queridos.

Lamentablemente, desde ese año no se han reportado nuevos progresos. El príncipe continúa dependiendo completamente del soporte mecánico para vivir. Su cuadro clínico, según roya news, sigue siendo el de un estado vegetativo prolongado, sin consciencia ni capacidad para interactuar con su entorno.

La figura del “príncipe durmiente” ha trascendido las fronteras de su país. Cada 18 de abril, día de su cumpleaños, las redes sociales se inundan de oraciones y mensajes de aliento. En 2025 cumplió 36 años, de los cuales más de veinte los ha pasado en coma. Su madre, la princesa reema bint talal, compartió un emotivo mensaje: “Mi amado al-waleed, veinte años y siempre estás presente en nuestros corazones. Oh alá, sana a tu siervo al-waleed”.

La suya es una historia que se debate entre la tecnología médica que mantiene un cuerpo con vida y el poder de una fe familiar que se niega a rendirse. Mientras el mundo avanza, la vida del príncipe al-waleed sigue en pausa, a la espera de un despertar que, para la ciencia, es imposible, pero para la fe, sigue siendo una puerta abierta.

Fuente: Infobae.com


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