La cifra apareció en un correo oficial y contradice todo lo dicho hasta ahora.
No fueron ni uno ni dos viajes. Los registros señalan ocho.
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Y esa discrepancia acaba de encender las alertas en Washington tras la última publicación masiva de documentos.
Según un correo electrónico redactado por un fiscal de Nueva York, Donald Trump voló en el jet privado de Jeffrey Epstein muchas más veces de lo que se admitió públicamente. El documento, fechado el 7 de enero de 2020, forma parte del nuevo lote de 30.000 páginas que el Departamento de Justicia liberó este martes.
El contenido es específico.
El fiscal detalla que los registros de vuelo ubican al expresidente en la aeronave en ocho ocasiones durante la década de 1990.
Pero el dato no llega solo.
En al menos cuatro de esos trayectos, había otra pasajera a bordo: Ghislaine Maxwell.
Maxwell cumple hoy una condena de 20 años por su papel clave en la red de tráfico sexual de menores que operó el financiero. Su presencia en esos vuelos añade una capa de complejidad al relato que Trump ha sostenido durante años.
En 2024, el republicano fue tajante en redes sociales. Aseguró que "nunca" estuvo en el avión de Epstein ni visitó su isla privada.
Ahora, un papel oficial del gobierno dice otra cosa.
Detalles que nadie esperaba
El desglose de los vuelos muestra situaciones particulares. Uno de los viajes descritos en los archivos recién liberados menciona solo a tres pasajeros en la cabina.
Y una mujer de 20 años cuyo nombre fue censurado por las autoridades.
El documento también señala que, en otros dos vuelos, viajaban mujeres que luego fueron identificadas como posibles testigos en el caso criminal contra Maxwell.
Es importante aclarar algo inmediato: el correo del fiscal no acusa a Trump de ningún delito. No hay cargos. No hay insinuaciones directas de actividad ilegal por su parte en ese texto.
Lo que hay es una contradicción de hechos.
Trump ha sostenido que su relación con Epstein fue social, limitada a los años 90 y principios de los 2000, y que terminó mucho antes de que el escándalo estallara. Siempre ha negado tener conocimiento de los abusos.
Sin embargo, la aparición de estos registros de vuelo pone en duda la versión de la distancia absoluta.
La advertencia urgente del Departamento de Justicia
Aquí es donde la historia da un giro extraño.
El Departamento de Justicia (DOJ) no se limitó a soltar los papeles. Acompañó la divulgación con una advertencia inusual, casi defensiva.
A través de un comunicado, la entidad señaló que algunos de los documentos contienen afirmaciones "falsas y sensacionalistas".
Específicamente, se refirieron a datos presentados al FBI justo antes de las elecciones de 2020.
"Para ser claros: las afirmaciones son infundadas y falsas", rezaba el mensaje oficial. El DOJ argumentó que, si esas acusaciones hubieran tenido un mínimo de credibilidad, ya se habrían usado legalmente en contra del exmandatario.
¿Por qué publicarlas entonces?
Por la ley.
El gobierno explicó que su compromiso con la transparencia y las nuevas normativas los obliga a entregar el material, incluso si contiene pistas que los investigadores descartaron por falta de pruebas.
Entre ese material descartado o no verificado, aparecieron reportes de llamadas a la línea de pistas del FBI. Una persona, que no se identificó, aseguró haber conducido una limusina para Trump en 1995.
Según su relato, escuchó una llamada desde el asiento trasero donde se mencionaba a "Jeffrey" y se hablaba de una menor. El FBI nunca confirmó la veracidad de esta historia ni identificó al conductor.
Fotos, videos y confusión visual
El paquete de archivos es denso.
Incluye docenas de clips de video. Uno de ellos causó revuelo inmediato: supuestamente mostraba a Epstein arrodillado en su celda.
Pero no era real.
Un análisis rápido confirmó que se trata de un video generado por computadora que circula en redes desde 2020. Alguien lo envió al Departamento de Justicia alegando que era la grabación de su muerte, y por protocolo, terminó en el archivo oficial.
Lo que sí parece real es una foto borrosa recuperada del teléfono de Steve Bannon.
La imagen muestra a Trump sentado junto a Maxwell. Coincide con un evento documentado: un desfile de moda en Nueva York en el año 2000.
También apareció una tarjeta enviada por Epstein a Larry Nassar, el médico condenado por abuso masivo de gimnastas. En ella había un mensaje manuscrito que hacía referencia a Trump, aunque sin nombrarlo directamente. El DOJ ya calificó esa tarjeta como "falsa".
Tensión política en aumento
La liberación de estos archivos no es casualidad. Responde a una nueva ley de transparencia que el Congreso aprobó por abrumadora mayoría.
Trump intentó durante meses mantener estos documentos sellados. Ahora que están fuera, su estrategia ha sido restarles importancia.
El lunes, frente a reporteros, calificó todo el asunto como una distracción. Dijo que el material se usa para desviar la atención del éxito de su movimiento político.
Pero dentro del Partido Republicano, las aguas no están quietas. Thomas Massie, representante de Kentucky y uno de los impulsores de la ley de transparencia, no se quedó callado ante las quejas de Trump.
"Trump me está culpando por un proyecto de ley que finalmente firmó", escribió Massie en X.
El legislador acusó al entorno del expresidente de intentar censurar u omitir archivos que están legalmente obligados a mostrar. La fractura es evidente.
Mientras los medios revisan las 30.000 páginas, la pregunta sigue en el aire.
¿Qué más hay en los fragmentos censurados?
Por ahora, la única certeza es que los registros de vuelo existen y cuentan una historia diferente a la oficial.
La revisión de los documentos apenas comienza y muchos nombres siguen ocultos bajo tinta negra.
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