Las alarmas se han encendido en la costa del Golfo de México ante la formación de la tormenta tropical Barry. El sistema se organizó rápidamente en la bahía de Campeche, según confirmó el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) con sede en Miami. Los datos recopilados por un avión cazahuracanes de la Fuerza Aérea de Estados Unidos indicaron que la entonces depresión tropical ganó fuerza hasta convertirse en la segunda tormenta con nombre de la temporada atlántica de 2025.
Actualmente, Barry presenta vientos máximos sostenidos cercanos a los 75 kilómetros por hora, con ráfagas que alcanzan hasta los 95 km/h. Se desplaza en dirección noroeste a una velocidad de 15 km/h, un movimiento que la enfila directamente hacia territorio mexicano. Las autoridades prevén que toque tierra durante la noche de este domingo, en un punto de la costa norte del estado de Veracruz, específicamente entre los municipios de Tamiahua y Tampico Alto.
Trayectoria y zonas bajo advertencia
El Servicio Meteorológico Nacional de México (SMN), dependencia de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), trabaja en estrecha coordinación con el NHC para monitorear el avance del fenómeno. Como medida de precaución, se ha establecido una zona de prevención por efectos de tormenta tropical que abarca una franja costera considerable, desde Boca de Catán, en Tamaulipas, hasta el municipio de Tecolutla, en Veracruz.
Los modelos de pronóstico indican que la tormenta tropical Barry podría experimentar un leve fortalecimiento en las próximas horas, justo antes de impactar la costa de México. Sin embargo, una vez que el centro del ciclón ingrese a tierra firme, se espera que pierda fuerza de manera rápida debido a la interacción con el terreno montañoso de la región. A pesar de este futuro debilitamiento, el riesgo principal para la población no proviene de los vientos, sino del agua que dejará a su paso.
La mayor amenaza asociada a Barry es, sin duda, la cantidad de lluvia que se pronostica. Las autoridades han alertado sobre la posibilidad de acumulaciones de agua que podrían oscilar entre los 100 y 150 milímetros en amplias zonas del noreste del país. En algunas áreas puntuales, especialmente en las regiones montañosas, las precipitaciones podrían alcanzar hasta los 250 milímetros.
Estas lluvias intensas aumentan significativamente el riesgo de deslaves en laderas inestables, así como el desbordamiento de ríos y arroyos. Las inundaciones repentinas en zonas bajas son una preocupación latente para los servicios de protección civil. El SMN ha extendido la alerta por lluvias de intensas a torrenciales a otros estados del interior, como San Luis Potosí, Hidalgo y el sur de Tamaulipas, que también sentirán los efectos indirectos del sistema.
Las autoridades mexicanas mantienen la vigilancia sobre este fenómeno y, al mismo tiempo, observan la evolución de otro sistema, la tormenta Flossie, en la cuenca del Pacífico, frente a las costas del estado de Guerrero. Por ahora, toda la atención se centra en Barry y en las medidas para salvaguardar a la población en las áreas que se encuentran en su ruta.
Fuente; CNN

