Rep,Dom.– Una grave denuncia sacude los cimientos de la Procuraduría General de la República (PGR), apuntando a una supuesta red de corrupción que habría operado desde adentro, moviendo millones de pesos a través de esquemas fraudulentos y presuntos vínculos con actividades ilícitas. La información, que ha comenzado a circular ampliamente, detalla un entramado que involucra a altos mandos militares y que pone en entredicho la integridad de instituciones clave en la lucha contra el crimen en el país.
La principal figura señalada en esta trama es el General Fernando Elías Aché Alcántara, quien, según los datos expuestos en una investigación difundida por el comunicador Rafael Guerrero de Corrupción al Desnudo, habría liderado este esquema mientras se desempeñaba en la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD). Las acusaciones son serias y se basan en documentos y testimonios que sugieren un manejo irregular de fondos y un enriquecimiento que no se corresponde con sus ingresos declarados como servidor público.
El Origen de la Fortuna: Depósitos y Propiedades Bajo la Lupa
El primer punto que llama la atención son los movimientos financieros en las cuentas del General Aché. Se han presentado registros que muestran depósitos en efectivo por más de ocho millones de pesos.
Según la denuncia, estas sumas no pueden ser justificadas con su salario, lo que levanta sospechas sobre su procedencia. Las fuentes que exponen el caso sugieren que parte de este dinero podría provenir de la devolución de una porción de los salarios de empleados que figuraban en nóminas irregulares, una práctica que afecta directamente los recursos del estado.
A esto se suma la existencia de propiedades que, por su valor, parecen estar fuera del alcance de un oficial de su rango.
En el centro de la controversia se encuentra una lujosa villa ubicada en la autopista Juan Pablo Segundo, popularmente conocida como la carretera de Samaná. Las imágenes de la propiedad, una mansión de considerables dimensiones, han generado un fuerte debate sobre cómo un general podría adquirir un bien de tal magnitud con un sueldo público, alimentando las sospechas sobre un posible enriquecimiento ilícito.
Nóminas Fantasma: El Mecanismo del Desvío de Fondos
La red de corrupción denunciada habría utilizado un sofisticado sistema de nóminas para desviar fondos públicos. El esquema, según se detalla, consistía en incluir a militares y civiles en la nómina de la Procuraduría General de la República, a pesar de que muchos de ellos supuestamente prestaban servicios en otras dependencias del estado o, en algunos casos, ni siquiera ejercían una función real.
Estas personas recibían un sueldo mensual, pero el mecanismo fraudulento les obligaba a devolver entre el 80% y el 90% del monto cobrado.
Ese dinero, en lugar de retornar a las arcas del estado, presuntamente iba a parar a los bolsillos de los cabecillas de la red. Se estima que este esquema podría haber movido entre cuatro y cinco millones de pesos cada mes, una cifra alarmante que evidencia la escala de la operación. Esta dualidad de funciones, donde oficiales cobraban en la PGR mientras trabajaban en otros lugares, es una de las irregularidades más graves señaladas, pues representa un claro conflicto de intereses y una violación a las normativas de la administración pública.
Vínculos Peligrosos y la Sombra del Microtráfico
Las acusaciones van más allá del desvío de fondos y el enriquecimiento personal. La denuncia vincula directamente al General Aché con la recepción de dinero proveniente de actividades de microtráfico en la zona de Santo Domingo Este. Se habla de un pago mensual de un millón de pesos a cambio de permitir la operación de puntos de venta de drogas, lo que de ser cierto, implicaría una grave traición a la misión de la DNCD y la PGR de combatir el narcotráfico.
Otro caso que ha salido a la luz es la supuesta devolución de bienes incautados a reconocidos narcotraficantes. Se menciona específicamente la discoteca VIP Room, que habría sido devuelta a un socio del conocido capo "César el Abusador". Este tipo de acciones no solo debilitan la lucha contra el crimen organizado, sino que también envían un mensaje de impunidad que socava la confianza de la ciudadanía en las instituciones.
La situación ha generado una fuerte reacción pública, con llamados a que las más altas autoridades del país, incluyendo al presidente de la República y los altos mandos de las Fuerzas Armadas, inicien una investigación profunda y exhaustiva.
La ciudadanía exige que se llegue hasta las últimas consecuencias y que todos los responsables, sin importar su rango o afiliación, sean llevados ante la justicia para que respondan por estos graves señalamientos que manchan la reputación de entidades vitales para la seguridad y la justicia en la nación.
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