Un temblor de tierra se registró durante la tarde de este miércoles, generando una leve sacudida en la región este del país y recordando a los ciudadanos la activa naturaleza sísmica de la isla. El movimiento telúrico, que alcanzó una magnitud de 4.0 en la escala de Richter, tuvo lugar a las 2:46 de la tarde, hora local, manteniendo en alerta a los organismos de socorro y a la población.
Según los informes emitidos por el Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el epicentro de este sismo se localizó a tan solo 7.9 kilómetros al noreste del municipio de Consuelo, perteneciente a la provincia de San Pedro de Macorís. La ubicación exacta fue precisada en las coordenadas geográficas 18.615 de latitud norte y -69.253 de longitud oeste.
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Un dato relevante de este evento fue su profundidad. El foco del temblor se originó a unos 77.3 kilómetros bajo la superficie terrestre. Esta profundidad es un factor clave que a menudo influye en la intensidad con la que un sismo es percibido en la superficie y en su capacidad para generar daños materiales. A mayor profundidad, la energía de las ondas sísmicas tiende a disiparse más antes de alcanzar las infraestructuras.
¿Cómo lo sintió la gente?
A pesar de la magnitud moderada del evento, hasta el momento las autoridades de gestión de riesgos y el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) no han recibido reportes de daños a infraestructuras ni de personas que hayan resultado lesionadas a causa del temblor.
No obstante, el evento no pasó desapercibido para todos. A través de redes sociales y contactos comunitarios, residentes en diversas localidades de San Pedro de Macorís, así como en municipios aledaños de Hato Mayor y La Romana, confirmaron haber sentido la sacudida. La mayoría de los testimonios coinciden en describirlo como una vibración "leve pero perceptible", que duró apenas unos segundos y que en algunos casos fue suficiente para hacer sonar cristales de ventanas o mover objetos ligeros.
Los expertos del Centro Nacional de Sismología han comunicado que este tipo de movimientos telúricos son considerados parte de la actividad normal de las fallas geológicas que atraviesan el Caribe.

