Este miércoles dejó dos retratos del poder en la región, a pocas horas y a pocos kilómetros de distancia. En Santo Domingo, el presidente Luis Abinader dedicó su rueda de prensa en el Palacio Nacional a defender el arroz dominicano frente a Estados Unidos. En El Salvador, Nayib Bukele anunció una operación militar en Haití para rescatar a cuatro salvadoreños secuestrados por pandillas y les dejó a los captores una advertencia escrita en criollo haitiano: «Ya terminamos con las pandillas en El Salvador; podemos terminar con las de ustedes».
En Santo Domingo, la batalla se libra por el arroz
Abinader afirmó este miércoles que el sector arrocero conocía de antemano la decisión de derogar el decreto que protegía la producción nacional con aranceles. El mandatario contó que la Federación Nacional de Productores de Arroz y la comisión arrocera participaron en reuniones previas y conocían la estrategia del Gobierno. «Para nosotros la producción del arroz es de seguridad nacional y así lo vamos a defender en las negociaciones con Estados Unidos», expresó ante la prensa.
El decreto derogado fijaba un arancel de 20 % dentro del contingente de importación y de 99 % fuera de ese límite, con una cuota de 23,300 toneladas de arroz estadounidense libre de impuestos. La derogación abrió un debate con la oposición, que reclama un plan de contingencia para los productores, y con Washington, que exigía cumplir el tratado de libre comercio. Las negociaciones, explicó Abinader, arrancan desde cero, y su pedido es «cero tarifa» para los productos dominicanos. Del sector arrocero dependen hasta 300,000 personas en más de siete provincias.
Días atrás, desde Roma, el presidente ya había defendido la preferencia del consumidor dominicano por el grano nacional y aseguró que el arroz estadounidense «tiene que ligarse» con el dominicano para poder venderse en el país, con una garantía repetida en su mensaje: «nadie se quedará sin comer».
En Haití, Bukele pasa de las palabras a los helicópteros
La crisis del otro lado estalló el domingo 18. Cuatro técnicos de aviación salvadoreños, integrantes de la Fuerza de Tarea Libertad II dentro de la misión internacional que combate a las pandillas en Haití, regresaban de comprar alimentos en un mercado cuando su vehículo blindado fue emboscado en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, a unos 12 kilómetros de Puerto Príncipe. Hubo disparos y explosivos; el blindado terminó en llamas. Los cuatro escaparon del vehículo, pero desde ese momento se perdió el contacto con ellos. Fuentes no oficiales en Haití apuntan a la pandilla Chen Mechan, parte de la coalición criminal Viv Ansanm.
Durante cuatro días, los intentos de rescate por tierra y por aire fracasaron, y los helicópteros salvadoreños enviados a la zona recibieron disparos. Este miércoles Bukele cambió el tono y el estatus del caso: los cuatro están secuestrados, son rehenes, y la operación militar de rescate ya está en marcha. Aclaró que los secuestrados no son combatientes, sino técnicos dedicados a evacuaciones médicas, y exigió que los devuelvan vivos y sin daño. Su mensaje a los captores advirtió que la ofensiva de hoy no es nada comparado con lo que está por venir si no hay liberación. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, condenó la emboscada en el Consejo de Seguridad y respaldó a El Salvador.
La isla entera mira los dos frentes
Para República Dominicana, el frente haitiano nunca es noticia lejana: es su propia frontera. El contraste de este miércoles lo resume todo. Mientras en el Palacio Nacional se hablaba de quintales, aranceles y precios justos, en los alrededores de Puerto Príncipe se libraba una operación de rescate con final abierto. Hasta esta noche no existe prueba pública de vida de los cuatro técnicos salvadoreños, y la negociación del arroz con Washington apenas comienza: dos presidentes, dos maneras de entender la palabra seguridad.
Foto: EnMinutos
Discover more from Últimas noticias al instante de República Dominicana – EnMinutos.net
Subscribe to get the latest posts sent to your email.


