En los filtrantes de la capital aparece de todo: botellas, fundas plásticas, gomas de vehículos y hasta sillas de ruedas. La Alcaldía del Distrito Nacional reiteró esta semana su llamado a no tirar desechos en calles y aceras, y a mantener limpios los frentes de viviendas y comercios, para que la basura no termine tapando el drenaje cuando llegan las lluvias.
El llamado sube de tono porque la ciudad viene de varios días de aguaceros por la vaguada que afecta al país, con calles anegadas en puntos conocidos de la capital. En redes sociales el tema se discute con fuerza esta noche: la etiqueta #CarolinaNoPuedeConLaCiudad se coló entre las tendencias de X en República Dominicana, con críticas directas a la gestión municipal por las inundaciones de estos días.
El Gran Santo Domingo pasó el inicio de la semana entre las zonas bajo alerta por las lluvias; la docencia se suspendió en las provincias de mayor riesgo y se reanudó este jueves. Con el agua todavía bajando en varios sectores, el cabildo capitalino activó su Comité de Prevención, Mitigación y Respuesta y lo dejó en sesión permanente.
Por instrucciones de la alcaldesa Carolina Mejía, las brigadas del cabildo limpian filtrantes e imbornales en los distintos sectores de la capital, con mayor énfasis en los puntos identificados como críticos en tiempos de lluvia.
Los trabajos se concentran en esos puntos que la propia alcaldía tiene marcados: intersecciones y sectores donde el agua se acumula en cada aguacero porque las rejillas reciben la basura de cuadras enteras. Cuando un tramo se inunda, el tránsito se desvía, los vehículos quedan varados y las viviendas de la parte baja reciben el agua con todo lo que arrastra: lodo, desechos y el contenido de los contenes.
Imbornales de la capital: la basura que nadie ve hasta que llueve
La cuenta municipal de respuesta durante este episodio de lluvias incluyó más de 500 brigadistas y 120 bomberos con 17 unidades de rescate desplegadas en la capital. Aun con ese personal en la calle, el ayuntamiento admite el límite de su capacidad: un solo filtrante tapado con una goma o con fundas llenas de botellas deja sin salida el agua de una calle completa.
El problema se repite en cada episodio de lluvia fuerte. El agua arrastra los desechos sueltos de aceras y contenes hasta las rejillas; la basura se compacta dentro del imbornal y la calle se convierte en una laguna en cuestión de minutos. Un filtrante está hecho para tragar el agua de lluvia de su tramo de calle, y cada objeto sólido que entra le resta capacidad hasta anularla.
Una responsabilidad que el cabildo reparte con el vecino
La alcaldía plantea el drenaje como una responsabilidad compartida: gestión municipal permanente y una ciudadanía que no tire basura. Esa misma línea se aplica en otros frentes de la ciudad, como el saneamiento de la cañada de Los Girasoles, donde el agua y los desechos conviven a cielo abierto y el ayuntamiento ejecuta la primera etapa de la intervención.
El llamado no se limita a los días de lluvia
El cabildo insiste en que mantener limpio el frente de la casa no puede ser una práctica de temporada de lluvias. La recomendación es concreta: sacar la basura el día y a la hora en que pasa el camión recolector, no dejar fundas en la acera y avisar al ayuntamiento cuando un imbornal de la cuadra esté tapado.
El mensaje de fondo es simple: los filtrantes no son zafacones. Cada funda botada en la calle termina, con la primera lluvia, dentro del sistema de drenaje, y sale a relucir cuando el agua ya no tiene por dónde bajar.
La próxima lluvia fuerte pondrá a prueba la limpieza de esta semana: cada filtrante despejado por las brigadas es una calle menos en la lista de las que se inundan en el Distrito Nacional.
Fuente: El Suceso
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