Luis Henry Molina se despide de la Suprema Corte

Luis Henry Molina se despide de la Suprema Corte

Luis Henry Molina cerró este jueves su etapa al frente de la Suprema Corte de Justicia con una frase corta: «Mi paso por la justicia culmina aquí». La despedida ocurrió al juramentar a 955 nuevos abogados, en el acto que puso punto final a siete años de gestión iniciados en 2019.

La juramentación de este jueves fue la número 39 de su gestión y sirvió de despedida pública ante cientos de profesionales del derecho que inician su ejercicio con la toga recién estrenada.

Molina no buscó la ratificación ante el Consejo Nacional de la Magistratura. Llegó a la presidencia del alto tribunal convencido, dijo, de que la justicia debía ser la voz de los que no tienen voz, y adelantó que seguirá sirviendo al país desde otras responsabilidades.

El balance que presentó: casación y mora

El magistrado resumió su gestión en tres compromisos: enfrentar la mora judicial, ampliar el acceso a la justicia y llevarla a la era digital. En casación, la Suprema resolvió más de 63,000 recursos y redujo el tiempo promedio de tramitación de dos años a 27 días.

Al cierre de 2025, el 87 % de los tribunales del país operaba libre de mora. Son cifras que el propio Poder Judicial pone como centro de su rendición de cuentas y que marcarán la comparación inevitable con quien resulte elegido para sucederlo.

La transformación digital ocupó buena parte del discurso. La Ley 339-22 de Uso de Medios Digitales y la plataforma Justicia.gob.do habilitaron el expediente electrónico, las audiencias virtuales y la firma electrónica en los procesos, una ruta que el sector privado recorre en paralelo con sus propias plataformas de contratos.

Registro inmobiliario y obras entregadas

En materia inmobiliaria, Molina citó la integración registral y catastral, la Oficina Virtual y las Alertas Registrales. Ese paquete redujo el tiempo de respuesta de 25 a 11 días entre 2019 y 2025, con mayor protección contra fraudes en los títulos.

La lista de entregas incluye la Ciudad Judicial de Santo Domingo Este y seis centros de entrevista forense pensados para evitar la revictimización de las personas que declaran en procesos sensibles.

Antes de llegar a la Suprema, Molina dirigió durante más de una década la Escuela Nacional de la Judicatura, la institución que forma a los jueces del país. De esa etapa viene buena parte de su impronta administrativa: procesos medibles, formación continua y tecnología aplicada a los tribunales.

En el plano personal, el magistrado despejó en encuentros con la prensa que dedicará tiempo a su familia, con una frase que se volvió titular: su hija Ana Carolina quiere que juegue a las muñecas con ella, y él quiere sentarse a jugar. Él mismo asumió la autoría de las transformaciones de su gestión, al sentenciar que la culpa de los cambios implementados es suya, liberando a su equipo de las críticas.

La sucesión: el Consejo decide

El Consejo Nacional de la Magistratura evalúa a siete jueces de la Suprema que buscan ser ratificados, entre ellos Vanessa Acosta Peralta, Samuel Arias Arzeno, Alejandro Bello Ferreras y Rafael Vásquez Goico. Cuatro magistrados comunicaron que no buscarán quedarse: Molina, Nancy Salcedo, María Garabito y Manuel Herrera Carbuccia.

La XXXIX juramentación reunió a 560 mujeres y 395 hombres, y rindió homenaje al jurista Juan Manuel Pellerano Gómez, fallecido este año. Molina dejó planteada una agenda con visión a 2034 que bautizó como Justicia del Futuro, Registro del Futuro y Personas para una Justicia confiable, junto a la máxima puntuación en el Índice de Transparencia y un avance de 20 posiciones en el Índice de Estado de Derecho del World Justice Project. El nombre de su sustituto saldrá del Consejo, y con ese nombre empezará otra etapa en la cúpula judicial.

Fuente: Las Primeras — Foto: Las Primeras


Discover more from Últimas noticias al instante de República Dominicana – EnMinutos.net

Subscribe to get the latest posts sent to your email.