Pacheco defiende a David Collado y frena las embestidas internas que amenazan con provocar una división en el PRM de cara a la contienda presidencial de 2028. El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, tomó los micrófonos en el Congreso Nacional para poner en seco los cuestionamientos lanzados desde su propia bancada contra el ministro de Turismo, advirtiendo que el canibalismo partidario destruye cualquier intento de retener el poder.
Las fricciones subieron de tono tras los señalamientos del diputado Eugenio Cedeño, quien cuestionó la militancia y el compromiso de Collado con las bases del partido oficialista. Pacheco intervino con dureza inusual para recordarle a la dirigencia que el funcionario ganó la alcaldía del Distrito Nacional en 2016 bajo la boleta perremeísta, recuperó la plaza capitalina cuando la organización apenas despegaba y ha encabezado la gestión turística con resultados reconocidos en el país y en el extranjero.
El fantasma de las viejas fracturas del PRD ronda las conversaciones en los pasillos legislativos. Pacheco fue tajante al señalar que ningún dirigente tiene corona para descalificar a figuras con arraigo popular, menos cuando faltan años para que los organismos formales definan el método de selección interna de la candidatura.
Las heridas del viejo partido y el riesgo de repetir la historia
Los reclamos contra Collado no son un hecho aislado en el tablero oficialista. Varias facciones aceleraron sus movimientos proselitistas tras la promulgación de la reforma constitucional que cerró el camino a una nueva postulación del mandatario Luis Abinader. Esa carrera temprana desató codazos entre los equipos de los ministros y las figuras históricas de los partidos blanco y azul.
Pacheco recordó que la soberbia y las disputas fratricidas mantuvieron a la dirigencia opositora fuera del Palacio Nacional durante dieciséis años consecutivos. Lanzar descalificaciones públicas contra compañeros con peso electoral abre grietas difíciles de cerrar cuando llegue el momento de buscar los votos en las urnas. La lealtad, remarcó el veterano legislador del Distrito Nacional, se demuestra construyendo mayorías y no dinamitando a los aspirantes mejor posicionados en las encuestas de simpatía.
El forcejeo dentro de las organizaciones marca el pulso diario de las decisiones de Estado, un fenómeno que domina la cobertura de la política dominicana en medio de los reacomodos de poder en el Congreso y los ministerios claves.
La advertencia busca frenar una guerra de declaraciones que ya desgasta la imagen de la administración central. Varios diputados de provincias apoyaron la postura de la presidencia de la Cámara, coincidiendo en que las querellas individuales deben ventilarse ante la Comisión Ejecutiva y no frente a las cámaras de televisión ni en programas matutinos.
El peso del Distrito Nacional en la correlación de fuerzas
La capital dominicana sigue siendo el termómetro que mide la resistencia de las candidaturas presidenciales. David Collado mantiene una estructura activa en las tres circunscripciones capitaleñas, la misma maquinaria barrial que Alfredo Pacheco conoce al dedillo tras décadas de victorias parlamentarias en Cristo Rey y los sectores aledaños.
El respaldo público del jefe de los diputados envía un mensaje directo a los despachos de otros aspirantes con pretensiones sucesorias. La plaza metropolitana no permitirá vetos ni zancadillas tempranas cocinadas en el Congreso Nacional. Quien aspire a liderar la boleta deberá medirse con números reales y trabajo territorial comprobable.
El llamado al Comité Nacional y las reglas de juego
La alta dirección perremeísta tiene pendiente convocar a sus órganos ejecutivos para bajar una línea disciplinaria estricta que frene los ataques cruzados entre legisladores y ministros. La ordenanza electoral interna prohíbe el proselitismo desmedido en este tramo del período gubernamental, pero la falta de sanciones concretas facilitó que los reproches salieran a los medios de comunicación.
La presidencia del partido evaluará en su próxima reunión ordinaria si aplica amonestaciones formales contra los congresistas que insistan en airear quejas grupales fuera de los canales institucionales. La meta inmediata de la cúpula radica en blindar la agenda legislativa de las reformas pendientes antes de que la fiebre por 2028 termine por paralizar las comisiones de trabajo.
Fuente: https://www.diariolibre.com/
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